El naming buscó un concepto unificador con el que desarrollar un story telling para todo el complejo. La base fue llamarlo ODISEO. Era un proyecto de grandes proporciones, que en aquel momento llevaba varios años construyéndose, planteando una aventura de proporciones paralelas a los poemas de HOMERO. La base fenicia y griega cuajó en el concepto mediterráneo, en una zona geográfica con vestigios de esas culturas. El conejo es el símbolo unificador de este complejo. Antiguamente, la península ibérica era conocida popularmente como la tierra de los conejos, un animal que se extendía por toda la península. Esta idea se concibió para evocar una imagen de cercanía con el imponente edificio. Separamos las áreas con diferentes conejos, introduciendo las opciones gastronómicas, recreativas y de ocio. Desde el principio propusimos varios tipos de conejos diseñados en proporciones pequeñas y grandes.